Artículo

Voz Femenina: ¿Existen los ángeles?

P1400190Año 6
Número 28
Noviembre y Diciembre 2001
Autora: Ivoné Renz

Es una pregunta que en medio de la fantasía mi hija me hace—que si ¿serán con enormes alas, hermosos, con túnicas blancas muy largas y con mandatos del Señor para hacer aquí en la tierra?  Esto último sí lo creo.  Lo del físico ya depende de la ocasión.  Creo esto por lo siguiente: En un viaje que hacíamos de regreso de Petatlán, Guerrero a Cuernavaca, íbamos muy a gusto en el auto: Lisa, Tabi (su hija de 16), Maggie (mi hija de 4) y yo, cuatro mujeres agradecidas con la vida por estas vacaciones.  De repente ¡¡¡pum!!! Una llanta delantera (por cierto nueva) se hizo pedazos.  Ahí quedamos, en medio de la nada, entre cerros y el rugido del mar a las 6:30 de la mañana con mucha angustia de mi parte.  Lisa estaba muy tranquila, confiando en que el Señor enviaría auxilio, pero yo solo pensaba en lo peligroso que era estar ahí cuatro mujeres en una carretera transitada por camioneros.  Buscando herramientas (que no traíamos) y casi al borde de la desesperación, recordé que traía mi celular—¡oh, precioso objeto de la modernidad!  Mientras yo hacía una llamada desde mi sofisticado aparato, ya el Señor estaba alistando para enviarnos a un ángel . . . sin celular.

Mientras esperábamos, venía saliendo de una curva un VW que venía directo hacia nosotras y se estacionó ahí.  Bajó un señor con un aspecto de daba miedo y se fue caminando por en medio de la carretera, y el otro señor nos preguntó “¿Cuál es el problema?”

Casi se me doblan las rodillas, porque mi mente pensaba “¡Ay, estos han de ser maleantes!  ¿Con qué objeto han venido aquí?”  Pero Lisa le explicó el problema y el señor se bajó.  El otro ya venía de regreso con un tubo, y no pasó en mi mente que este hombre alto, moreno, de cabello chino con una sonrisota fuera un ángel.

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Foto por Frank O’Connor.

Nos preguntó: “¿De dónde son?”
“De Cuernavaca, pero venimos de Petatlán.”
“¿Vienen de con los Atkinson?”
“Ah, ¿los conoce?” respondió Lisa.
“Sí, ¿Usted es la hermana Lisa?  ¿De la revista del Discípulo Cristiano?”  (Ya empecé a respirar tranquila, pensé que este hermano era enviado por el Tío Ricardo.)

“Mire, yo soy el hermano Felipe y vivo aquí saliendo de la curva; iba a dejar a mi hijo a la secundaria, y este señor, es trailero, y me pidió que lo trajera a recoger la flecha de su tráiler que se le rompió aquí . . . (el objeto con el que la llanta se nos ponchó), y yo no quería.  Pero ya en el camino le empecé a compartir de la Palabra y veo que el Señor me envió aquí con ustedes.”
“¿No fue Ricardo quien le envió?”
”No; precisamente quiero verlo . . . Bueno voy a dejar al trailero y regreso para arreglar su llanta.”

Regresó para arreglar la llanta.  Ricardo también llegó y se sorprendió de verlo ahí.  Cambiaron la llanta entre los dos.  Nos regocijamos de habernos conocido y fue muy hermoso para mí entender en mi vida el himno que dice: “Si Él cuida de las aves, cuidará también de mí.
¿Casualidad?—tal vez eso pensó el trailero.
¿Le servirá de algo lo que compartió esa mañana?—Dios así lo dispuso.
¿Nos protege el Señor?—Más que comprobado.
¿Hemos servido de ángeles alguna vez?—Espero que sí.

Ahora mi perspectiva de ángeles se aplica en personas comunes, aún en las inversas, porque Nuestro Creador es el Señor de los Señores y es quien tiene el control de nuestras vidas.  Aún a los que no creen les usa para la gloria de Su reino.

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