Artículo

Personas que he Conocido– Ceferino Guajardo

P14006472a Epoca, Año II
Marzo-Abril
Número 5
Autor: Thomas Westrup

CEFERINO GUAJARDO

A orillas del río San Juan, distante dieciocho leguas al oriente de Cadereyta Jiménez, estaba el rancho de Los Ébanos.  Allí vivía un buen anciano, Jesús Guajardo, viudo y padre de Ceferino y de algunos otros de ambos sexos, que en su mayor parte vivían también allí.  En 1867 iban Ceferino Guajardo y un vecino, Santiago Ibáñez, de Los Ébanos a Caderyta, y supieron por unos que encontraron que en ésta habían unos protestantes.  Deseosos de saber qué clase de gente eran, se presentaron en casa de Concepción Rentería, donde estábamos posados, y se instruyeron en las cosas del Evangelio.

Volvieron a sus casas completamente convencidos, y allí estuvieron el choque con los suyos que fuertemente se opusieron, especialmente el padre de Ceferino y un tío del mismo, de apellido Garza, pero a los pocos días los dos se rindieron y fueron bautizados como lo habían sido los dos primeros.

De camino para Matamoros con Santiago Días, llegamos al rancho en que vivía Ivález, cuya esposa aceptó entonces el Evangelio, y luego a Los Ébanos, consiguiendo allí la adhesión al mismo de los demás de la descendencia de Jesús Guajardo, de manera que allí se organizó una iglesia de unas veinte personas.

Tal progreso en aquel lugar y algunos otros se debió en gran parte, por la Misericordia Divina, a los esfuerzos, firmeza y carácter amable de Ceferino.  Tenía alguna instrucción aunque no era erudito, y aprovechó mucho la lectura y explicaciones de la Palabra de Dios.  Por algún tiempo trabajó de predicador y expendedor de Biblias.  Siempre lo vi de buen genio, amable, sencillo, y de excelente conducta, y durmió en el Señor hace pocos años.  Su esposa fue también muy apreciable, cristiana decidida y servicial.

Nuestras relaciones con Ceferino Guajardo y los suyos fueron doblemente interesantes porque nos abrieron el camino para los trabajos fructíferos en Santa Rosa, la congregación que está a una legua de San Francisco de Apodaca en este Estado.  Tenía aquel parientes y negocios allí, y su tío Garza, arriba mencionado, fue bautizado allí, causando un movimiento de grande oposición por lo pronto, pero que luego cambió de carácter, gracias al empeño que se tomó, y el evangelio llegó a contar con la mayor parte de la gente de Santa Rosa.

Con miembros de la iglesia de Los Ébanos, que se radicaron en El Porvenir, hacienda grande a menos de dos leguas del citado rancho, se fundó la iglesia existente ahora en esta hacienda, aumentada después con la llegada de algunos de Santa Rosa.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s